La pasión por  el cultivo de tomates  no tiene límites entre los aficionados a la jardinería. Cuando alguien comienza su primer huerto, nunca deja de cultivar plantas de tomate. Los tomates son tan versátiles y la base de tantos platos que todos queremos cultivarlos. Aunque no es fácil  favorecer el buen crecimiento del tomate,  podemos favorecer su crecimiento si respetamos algunas prácticas.  Una de las prácticas a las que debes prestar atención  es al riego  .

Tomates: El truco para regarlos para conseguir plantas fuertes y más fructíferas

A continuación te damos 5 consejos para  regar adecuadamente los tomates que nos ayudarán a conseguir plantas fuertes y con mucha fruta.

1. Riegue lentamente

El objetivo es  llevar el agua de 6 a 8 pulgadas por debajo de la superficie del suelo para estimular el crecimiento de las raíces en toda el área. Esto conduce a una mejor capacidad de absorción de nutrientes y  hace que la planta sea más grande y más fértil  . Por ello, es importante considerar la posibilidad de  instalar un sistema de riego por goteo  que nos permitirá regar las plantas de tomate de forma lenta y constante.

2. Riegue regularmente

No se puede especificar una periodicidad concreta y concreta ya que depende de varios factores.  Sólo hay que vigilar la tierra alrededor de las plántulas  y  si está seca se puede regar.  Dependiendo de la naturaleza del suelo o del clima en el que vivamos, podemos regar las plantas de tomate a diario o incluso varias veces al día o una o dos veces por semana. 

Lo importante es que una vez que determinemos cuánto tarda en secarse la tierra,  regemos regularmente para que las plantas de tomate no sufran  . En los días calurosos es normal que las plantas se caigan un poco, pero al atardecer deberían recuperar su frescura. Si esto no ocurre es porque necesitan agua y por tanto tenemos que regarlas a la mañana siguiente.

3. No mojes la planta (arriba) al regar

La tomatera, especialmente cuando da frutos,  no debe mojar sus tallos y hojas al regar  . Debes  verter el agua sobre las raíces  que se beneficiarán de ella. También hay que tener en cuenta que las plantas de tomate pueden sufrir muchas enfermedades fúngicas y que mojar los tallos y hojas de la planta agrava esta predisposición. Existen  paneles de riego por aspersión que facilitan la tarea  evitando que la planta se moje y además regulando el flujo de agua para que vaya penetrando en el suelo poco a poco.

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4. No regar los tomates por la noche.

Como ya se mencionó, no es necesario regar la planta durante el riego para prevenir enfermedades fúngicas. De hecho, los hongos prosperan en condiciones de alta humedad y temperaturas frescas. Así que si regamos las tomateras de cierta forma por la noche favorecemos su desarrollo. Por eso  debes evitar regarlas por las noches,  incluso cuando las tomateras estén flácidas.  Es mejor regarlas al amanecer.

5. mantillo

El acolchado es una práctica imprescindible en el cultivo del tomate. Cubrir con material orgánico, corteza de árbol, fibra de coco, paja u otros materiales  ayuda a retrasar la evaporación del agua  , permitiendo que el suelo se hinche y contribuyendo así a la aireación. A medida que la materia orgánica se descompone, aumentan la calidad y los nutrientes del suelo.  Esto nos permite reducir la frecuencia de riego  y con ello conseguir un ahorro.

 

El agua de lluvia  es mejor para regar los tomates  , por lo que no está de más recogerla cuando llueve. Esto es aún más importante cuando el agua de nuestra región es muy dura y por tanto contiene mucha cal. El agua con alto contenido en sales disueltas no es apta para regar tomates.