Sandía… ¿A quién no le gusta este enorme fruto rojo?

Refrescante, ligera e hidratante, la sandía es uno de los alimentos más consumidos en verano. Contrariamente a la creencia popular, no se trata de una fruta, sino de una verdura como la calabaza, el pepino o el calabacín. Por este motivo, cuando se echa en mal estado tiene un sabor que recuerda a esta verdura.

¿Por qué comer sandía?

A pesar de esta curiosidad, lo cierto es que esta fruta es uno de los grandes placeres nutricionales de los días de verano, ayudando a soportar el calor de las horas más implacables del día. Muchos piensan que sólo proporciona agua. Aunque tiene un alto contenido en agua, en torno al 90%, también es rico en vitaminas A, C y B6 y, sobre todo, minerales, potasio y magnesio además de fibra. Recomendada para dietas y para quienes quieren adelgazar, la sandía tiene sólo 30 Kcal.

Sin embargo, según los expertos en nutrición, el componente más valioso es el licopeno. El licopeno, el mismo que aporta la pigmentación roja al tomate, tiene grandes efectos antioxidantes y aporta numerosos beneficios a nuestra salud. En particular, reduce el colesterol y la hipertensión arterial, previene enfermedades cardíacas e incluso algunos tipos de cáncer, como los relacionados con los papilomas.

Además, la sandía es rica en clorofila y citrulina, un aminoácido que tiene la capacidad de relajar los vasos sanguíneos, favorecer la circulación sanguínea y ayudar a resolver la disfunción eréctil.

Cómo elegir una buena sandía

A veces parece que elegir un buen ejemplar es realmente difícil y sólo los agricultores pueden hacerlo. Sin embargo, no es tan complicado, pues el grado de madurez de esta fruta se puede determinar prestando atención a algunos detalles y detalles.

En este artículo te desvelamos algunos trucos para entender cuando una sandía está jugosa y sabrosa.

1. Mancha amarilla

La mancha amarilla (o sucia) es donde la sandía tocó el suelo mientras maduraba. Una sandía madura debe ser de color amarillo oscuro o amarillo anaranjado, pero no blanca.

2. Telaraña

Estos filamentos poco estéticos en la sandía indican que las abejas estuvieron en contacto con la sandía muchas veces durante la polinización. Cuanta más polinización se ha producido, más dulce es la sandía.

3. Tamaño

Las sandías pueden tener forma alargada o muy redonda. Los que tienen una forma más alargada tienen un sabor más acuoso. Los más redondos, en cambio, son más dulces.

4. Peso y volumen

Es mejor elegir una sandía que no sea demasiado grande pero tampoco demasiado pequeña. El tamaño óptimo es la mediana. Hay que recordar que una buena sandía siempre pesa bastante para su tamaño.

5. tribu

Un tallo seco siempre indica que la sandía ha alcanzado la madurez necesaria. Si el tallo está verde y fresco, el fruto aún no está maduro y por tanto no es dulce.

6. Grietas en la sandía

Si la sandía tiene tales grietas, no debes comerla. Estas grietas son un claro indicador de la antinaturalidad de la sandía en sí, causada por el uso de sustancias nocivas que ayudan a que la fruta crezca más rápido para aumentar la producción y, por supuesto, las ganancias.

 

¿Te resultaron útiles estos consejos? Si te gustó este artículo, ¡compártelo con tus amigos!